Tenía 39 años

Murió el famoso chef peruano Ciro Watanabe

El chef Ciro Watanabe de ascendencia japonesa participó en programas como Top Chef y Masterchef, además de ser responsable de la cocina del restaurant Osaka, en Lima.

Ciro Watanabe
Ciro Watanabe

El chef peruano-japonés Ciro Watanabe murió este sábado en su departamento de Lima, a los 39 años (el 13 de julio cumpliría 40) y aún se desconocen las causas de su deceso. La información fue confirmada por el cronista gastronómico Daniel Greve. El destacado chef que tuvo gran reconocimiento por su participación en la TV de Chile, se encontraba en la capital peruana trabajando en sus proyectos profesionales.

Según Greve, Watanabe estaba en Lima desde antes de la pandemia por Covid-19 y el cierre de fronteras lo llevó a quedarse en la ciudad. Desde ahí, aprovechó para trabajar una serie de proyectos laborales, centrados en la casa matriz del restaurante Osaka.

El chef habría sido encontrado muerto ayer por un familiar. “Me avisaron esta mañana nuestros amigos en común”, contó Greve. “Era un profesional tremendo y un gran amigo. Qué tristeza, por esta situación del coronavirus, no poder estar más cerca de lo que sucedió ni poder darle una despedida como corresponde”, expresó el crítico gastronómico.

Watanabe participó en el programa Top Chef de TVN y por años colaboró con la Junaeb para mejorar la comida que la institución entrega a miles de estudiantes a lo largo de Chile. En una de sus últimas apariciones televisivas, el ex-responsable de la cocina del restaurant Osaka fue jurado invitado a un capítulo de Masterchef Celebrity de Canal 13 a principios de abril.

Los años felices de Ciro Watanabe

La llegada de Watanabe y Osaka a Santiago en 2009 coinciden con -tal vez- los mejores años de la escena gastronómica chilena del último tiempo.

Porque a pesar del terremoto del 2010 la década pasada sólo supo de múltiples aperturas, consolidación de nuevos polos gastronómicos y la transformación de muchos chefs -Ciro incluido- en verdaderas estrellas que trascendían de sus restaurantes y llegaban incluso a los hogares de personas que jamás podrían costear uno de sus platos, gracias a sus apariciones en programas de televisión.

Fueron años de muchas luces y que se consolidaron con la llegada de Osaka -y varios otros restaurantes santiaguinos- al ranking de los 50 Best.

Sobre Ciro en particular la crítica especializada y el público que repletaba su restaurante alababan la calidad de los productos con los que trabajaba y su talento para darles el mismo nivel de sazón y espectacularidad a preparaciones que se paseaban desde tiraditos y ceviches, hasta carnes a la brasa e incluso orejas encurtidas. Simplemente no había desperdicio ni puntos bajos en su cocina. Pero nada es eterno.

Osaka se cambió de casa desde el Hotel W hasta Nueva Costanera, lo que le tomó una pausa obligada de más de un año. Cuando reabrió su impacto fue alto, pero no al nivel de cuando recién aterrizó en Santiago.

Por sus orígenes, Watanabe parecía destinado a difundir la cocina nikkei, como se identifica a esa fusión de las dos culturas que marcaron su familia y que ahora ocupa sitiales de honor en el medio culinario mundial.

Watanabe era una fiesta, apreciado por sus colegas del mundo. Se describía como “un niño” y le gustaba jugar con los sabores. Por eso no se veía encasillado en una carta rígida. No podía evitarlo, se le pedía uno de los platos de la carta de Osk Perú (el nombre que adoptó en el 2016 la sede bogotana de la cadena Osaka) y él le modificaba algo, algún giro le daba que hacía del platillo algo nuevo, una vena de artista también había en las presentaciones de sus platos.

Mucho antes de que Osk Perú abriera sus puertas en la zona rosa de Bogotá, Watanabe había visitado el país algunas veces. Había sido una de las estrellas  de a cocina invitadas a Alimentarte en varios de sus foros y comidas a varias manos.

Era popular porque años atrás, cuando su figura era voluminosa había hecho programas de televisión. Después adelgazó, se había hecho una cirugía y los médicos le habían dado instrucciones precisas de moderarse, confesó en alguna charla. Pero la alegría de la comida y el disfrute eran algo de lo que se negaba a privarse y eso le había dado uno que otro susto, lo contaba sin dejar ni un momento su sonrisa confiada.

Ya mucho más delgado, famoso y después de haber desfilado varias veces por la alfombra de honor de la ceremonia de Los 50 Mejores Restaurantes de América Latina varias veces, gracias a haber puesto a la sede de Osaka Santiago (abierta después de dejar la de Lima y abrir la de Buenos Aires), dio algunas entrevistas para la apertura de Osk Perú en Bogotá.

 

“No sabes lo que cuesta escribir esto, pero lo necesario que es para aceptar tu partida”, partió.

“No hay dos Ciro Watanabe acá ni allá arriba. No hay ni lo habrá. Tu risa pegajosa, tu generosidad y tu talento infinito (cuanta sazón en esos dedos) son una mezcla única”, escribió Greve.   “No sabes cuánto te voy a extrañar. Todo lo que hicimos y todo lo pendiente valieron y valen la pena. Hoy voy a brindar por ti. Con mucha pena, pero será un brindis de amor, complicidad y camaradería. Un beso al cielo, gordo lindo. Un beso nikkei, Kung Fu Panda. Te quiero”, cerró.

A través de la misma plataforma, chef Fernanda, del programa la otrora estación católica, también publicó un mensaje para marcar su partida.

“Ciro querido… Guardaré por siempre en mi corazón tu sonrisa, tu intensidad y tu amor por la cocina”, sostuvo.

A través de un comunicado, la familia informó que el chef falleció durante la madrugada de este sábado en Lima, Perú, “como consecuencia de una enfermedad crónica”.

El Recetario y otras fuentes